Cómo ayudar a tu hijo a mejorar en el fútbol: 10 claves
Zé · Publicado el 21 de octubre de 2026
¿Cómo ayudar a tu hijo a mejorar en el fútbol? Casi siempre, con lo más sencillo: que toque mucho balón, que siga disfrutando y que pueda ver por sí mismo lo que va avanzando. Tu papel no es el de un segundo entrenador. Es animar, preguntar, jugar con él cuando le apetezca y dejar las consignas a quien le entrena.
Aquí tienes 10 claves para jugadores y jugadoras de prebenjamín a juvenil, ordenadas según dónde estás tú: en la banda, en el coche de vuelta, en casa y delante del entrenador.
En la banda: animar sin dar instrucciones
1. Anima al equipo entero, no solo a tu hijo
Aplaude un buen pase, una parada del portero o un compañero que baja a defender, lo haga quien lo haga. Un niño que oye su nombre gritado en cada balón acaba jugando para la grada más que para el partido.
2. Las consignas, solo del entrenador
«¡Chuta!», «¡Pásala!», «¡Atrás!»: desde fuera parecen ayudas, pero en el campo son una segunda voz que a veces contradice a la primera. Si el entrenador le ha pedido que se quede abierto en la banda y tú le gritas que se meta por dentro, tu hijo tiene que elegir a quién hacer caso. Si no estás de acuerdo con algo, coméntalo otro día, a solas, nunca delante del equipo.
3. Respeta al árbitro y al rival
En fútbol base, el árbitro es a menudo un chaval que también está aprendiendo. Tu hijo se fija tanto en cómo te comportas en la grada como en lo que le dicen en los entrenamientos: si oye protestas en cada falta, protestará él también.
En el coche de vuelta: qué preguntar después del partido
4. Preguntas abiertas, y respeta el silencio
Cambia «¿Habéis ganado?» o «¿Por qué no se la pasaste?» por preguntas que le dejen contar lo suyo:
- «¿Qué es lo que más te ha gustado del partido?»
- «¿Qué has intentado hoy?»
- «¿Qué os ha dicho el entrenador en el descanso?»
- «¿Con quién te has entendido mejor en el campo?»
Si no le apetece hablar, no pasa nada. El viaje de vuelta no es el momento de repasar el partido jugada por jugada, y menos después de perder.
5. Habla del esfuerzo antes que del resultado
Un niño de 9 años controla su esfuerzo, no el marcador. Felicitarle porque ha bajado a ayudar, porque ha probado con la pierna mala o porque se ha levantado rápido después de un error le enseña qué es lo que cuenta de verdad.
6. Frases que suman y frases que restan
- Suman: «Me encanta verte jugar». «¿Qué vas a probar el próximo partido?». «Se ha notado lo que entrenasteis el martes». «Has ayudado mucho a tus compañeros».
- Restan: «Tienes que meter más goles». «Mira cómo juega Hugo». «Si no sales de titular, será por algo». «Hoy no has hecho nada».
En casa: jugar sin convertirlo en otro entrenamiento
7. Un balón siempre a mano
Los gestos del fútbol se aprenden tocando balón, y no hace falta un programa para eso. Un balón en el patio, en la terraza o en la bolsa del parque ya es mucho. Déjale jugar, inventar regates e imitar a sus jugadores favoritos.
8. Cuatro juegos cortos, solo o con alguien
- La pared: pases contra un muro con el interior del pie, controlando con una pierna y pasando con la otra. Contad los pases buenos en un minuto y tratad de superar la cifra la semana siguiente.
- Los toques por niveles: soltar el balón, dar un toque y cogerlo con las manos; luego dos toques; luego tres; después, con la pierna mala. Cada nivel superado vale.
- El eslalon: seis botellas o conos separados unos 2 metros, ida y vuelta conduciendo con el interior del pie y luego con el exterior.
- El uno contra uno: dos conos como portería pequeña y un rival de casa, sea madre, padre o hermano. Déjale ganar a veces, no siempre.
Diez o quince minutos cuando él quiere valen más que una sesión impuesta cada tarde.
9. Deja sitio a otros juegos y deportes
La bici, la piscina, el patio, el baloncesto con los amigos: no todo tiene que ser fútbol. Un niño que tiene otras aficiones vuelve al entrenamiento con ganas, y no con la sensación de que el balón ocupa toda su semana.
10. Fijad juntos uno o dos objetivos
Más que «ser mejor», un objetivo concreto y a su alcance: «intentar un tiro con la izquierda en cada partido», «llegar a 10 toques antes de Navidad», «hablar más con mis compañeros en defensa». Escribidlo, releedlo antes del partido y celebradlo cuando lo consiga.
Una semana tipo sin sobrecarga
Para un niño de 9 a 12 años que juega en un club, una semana equilibrada puede parecerse a esto:
- Los entrenamientos que marque su equipo: son la base, y mejor no faltar sin motivo.
- Uno o dos ratos de juego libre: el parque, el recreo, un partidillo con los amigos.
- El partido del fin de semana, y diez minutos esa tarde o al día siguiente para apuntar cómo ha ido.
- Al menos un día sin fútbol, para hacer otra cosa y echarlo de menos.
- La bolsa preparada la noche antes: espinilleras, botas, agua y algo de abrigo, para no salir corriendo el sábado por la mañana.
Hablar con el entrenador: cuándo y cómo
El entrenador ve jugar a tu hijo cada semana junto a otros niños de su edad: es quien mejor puede decirte en qué puede mejorar. Elige el momento: al final de un entrenamiento, no justo después de una derrota ni en el grupo de WhatsApp de los padres. Y pregunta en abierto: «¿En qué puede trabajar?», «¿Qué le ayudaría?». A partir de infantil, anímale a que lo pregunte él mismo.
Apuntar los progresos: objetivos y diario de temporada
Unas líneas después de cada partido bastan: el objetivo del día, tres cosas que ha hecho bien, una que quiere mejorar y el consejo del entrenador. Con las semanas, ve en el papel lo que ha avanzado, y tú tienes de qué hablar con él sin juzgarle.
Es la idea de nuestro diario de fútbol para niños de 7 a 13 años: antes de cada partido, una página «Antes del pitido inicial» con su objetivo, su posición y su dorsal; después, dos páginas con sus cifras, cómo se ha sentido y lo que se lleva, y una casilla que dice «Da igual: he mejorado» junto a victoria, empate y derrota. Tiene sitio para 18 partidos y 12 entrenamientos, y 8 cualidades (control, pase, tiro, regate…) que valora al principio de la temporada y otra vez al final.
Para los mayores, el diario de temporada de fútbol de 13 a 17 años va más lejos: un plan de partido con la tarea táctica y un objetivo personal medible, estadísticas (minutos, goles, asistencias, duelos ganados, paradas del portero), 25 partidos, 15 entrenamientos y un balance de temporada en 6 aspectos con la valoración del entrenador. Se dirige al jugador de tú: es su diario, no el tuyo.
Lo que frena a un jugador joven
- La presión por el resultado, en casa y en el club.
- Las comparaciones con un hermano, una hermana o un compañero.
- El análisis en caliente en el coche, nada más acabar.
- Demasiadas clases extra y poco juego libre.
- La sensación de no jugar nunca: si se queda a menudo en el banquillo, habla con el entrenador con calma y fuera del partido.
Todos nuestros diarios del jugador se descargan en PDF y se imprimen en casa en blanco y negro, en papel A4 con la opción «Ajustar a la página».
Para seguir su temporada
Preguntas frecuentes
¿Cómo ayudo a mi hijo a mejorar en el fútbol si yo no sé de fútbol?
No hace falta saber de táctica. Anímale, pregúntale qué ha intentado, juega con él en el parque cuando le apetezca y deja las consignas al entrenador. Apuntar juntos sus partidos en un cuaderno también es una buena forma de acompañarle.
Mi hijo juega poco en los partidos: ¿qué hago?
Pregunta al entrenador con calma, fuera del partido, qué puede trabajar para tener más minutos. Las normas sobre el reparto de minutos cambian de una federación territorial a otra y de una categoría a otra. Un adolescente puede hacer la pregunta él mismo.
¿Qué frases puedo decirle para motivarle?
Frases sobre lo que hace, no sobre el marcador: «Me encanta verte jugar», «¿Qué vas a probar el próximo partido?», «He visto cómo ayudabas a tus compañeros».
¿Merecen la pena las clases de tecnificación?
No son imprescindibles. Un campus en verano puede hacer mucha ilusión a un niño muy futbolero, pero sumar clases a los entrenamientos del club deja menos tiempo para el juego libre y para otras cosas. Si las pide él, adelante; si la idea es tuya, piénsalo dos veces.
¿Cuándo tiene sentido cambiar de club?
Primero escucha sus motivos: el ambiente del equipo, los minutos, la distancia, los amigos. Habla con el entrenador o con el coordinador del club. Si nada cambia, suele ser más fácil hacerlo al acabar la temporada, cuando los clubes preparan las plantillas de la siguiente.

